¿Qué ha unido a hispters, gamers, casuals y ha logrado entrar en informativos? Lo que parecía imposible lo ha conseguido un juego app. Hablamos de Pokémon Go, el gran fenómeno veraniego mundial que ha logrado catapultar el precio de las acciones de Nintendo y los clippings de los meses estivales.

Antes de nada, ¿qué es Pokémon Go?

Pokémon Go es un juego mobile – disponible para iOs y Android- que basa su funcionamiento en la realidad aumentada (¡ojo, no virtual!) y la geolocalización. La premisa es muy sencilla: Pokémon Go pone al jugador en la piel de un entrenador Pokémon que debe recorrer el mundo capturando criaturas que van saliendo a su paso en determinadas zonas aleatorias.

Así explicado suena igual que cualquier otra versión de Pokémon. Pero todo cambia si recuperamos los apellidos que ya hemos mencionado: realidad aumentada y geolocalización. En este caso, el entrenador Pokémon eres tú y el mundo que debes atravesar es el real, armado con la cámara y GPS de tu smartphone.

Lo excepcional de todo el asunto Pokémon Go, es que el germen de esta app viene de un juego ya existente: Ingress, del que se aprovecha de la dinámica y mapas y que no tuvo la misma repercusión.

¿Y por qué está triunfando Pokémon Go?

O mejor dicho: ¿por qué hasta nuestras abuelas han escuchado hablar de Pokémon Go en las noticias de mediodía?

En primer lugar, despejemos lo evidente de la ecuación. Pokémon es un fenómeno transversal a tres generaciones. Los que eran niños, adolescentes o post-adolescentes durante el lanzamiento del juego original en sus versiones Rojo/Azul para Game Boy y los que se han ido sumando después han podido ver satisfecho su sueño de juventud: ser un auténtico entrenador Pokémon.

En segundo lugar, es de aplaudir la excelente utilización de la realidad aumentada unida a la experiencia. Hasta el momento, esta solución era más estética que funcional pero con Pokémon Go ésta cobra sentido en su máxima expresión: si queremos convencer al usuario de que es un entrenador Pokémon, la realidad aumentada es el mejor camino existente para ello. Esto implica que un efecto que hasta hace bien poco nos parecía más digno de películas que de la realidad, hoy en día sea la piedra angular de un juego app. Pokémon Go radica parte de su triunfo en el hecho de que el usuario debe participar y vivir una experiencia.

Pero además, Pokémon Go contiene las recetas del éxito de cualquier fenómeno comunicativo que se precie: storytelling (un joven entrenador Pokémon que debe recorrer el mundo venciendo a un grupo de villanos para convertirse en maestro Pokémon), storydoing (el propio lema de Pokémon llevaba a la acción, ‘Hazte con todos’, y en este caso es literal: sal a la calle y captura Pokémon) y entretenimiento (no debemos pasar por alto que el juego tiene una dinámica simple pero divertida y adictiva). Si a esto le añadimos ese empoderamiento participativo del jugador como centro de la experiencia, tenemos éxito asegurado.

Pero además, Pokémon Go también supone todo un triunfo en el campo de los wearables aplicados a la dinámica de juego. En este caso, próximamente estará a la venta una pulsera (que recibe el nombre de Pokémon Go Plus) que permite a los jugadores no tener que ir pendientes de su terminal en todo momento, pues ésta les avisará de la aparición de Pokémon e incluso dará la oportunidad de ejecutar acciones sencillas a través de la misma. De esta forma, los desarrolladores han sabido incorporar este gadget en la dinámica de juego, ofrecer un valor añadido y lograr monetizar, mediante la venta de accesorios, esta app que de entrada es free-to-play.

Si a todo esto le sumamos que Pokémon Go es carne de cañón para atraer la atención de los medios y memes (¿Una infidelidad descubierta gracias a este juego? ¿Alguien que encuentra un cadáver mientras busca Pokémon?), obtenemos el cóctel que explica porque Pokémon Go es un fenómeno muy a tener en cuenta.

¿Y qué puede pintar una marca en Pokémon Go?

Ya establecidas las razones por las que estamos ante un fenómeno social y comunicativo, ¿cómo pueden subirse las marcas a este carro?

Algunos casos como Walmart o Best Buy ya lo están haciendo. La primera como simple elemento de notoriedad en redes sociales (aprovechando para promocionar localizaciones suyas en las que aparecen Pokémon). La segunda, convirtiendo sus tiendas físicas en Poke Stops (lugares en los que se puede, por ejemplo, recolectar Pokeballs para seguir capturando a estos bichos digitales). De esta manera, la compañía ha establecido una forma de atraer público cautivo a sus espacios físicos, cayendo ya sobre su propio tejado la posibilidad de convertir a estos entrenadores Pokémon en potenciales clientes. Y no son los únicos que han llevado a cabo acciones como ésta.

¿Qué posibilidades de desarrollo tienen las marcas en Pokémon Go? La propia dinámica del juego permita la integración de las mismas a un nivel que sólo la imaginación puede limitar. Aportar contenido exclusivo para el juego, patrocinar la aparición de Pokémon, integrarse en la narrativa del mismo, ofrecer experiencias exclusivas unidas a la marca dentro de la dinámica del juego… ¿Sería descabellado pensar en establecimientos en los que apareciesen Pokémon valiosos o limitados solamente a los clientes del mismo? Sería un ejemplo de conversión real y monetización.

¿Cuál es la tendencia a largo plazo tras todo este hype inicial?

Detrás de todo el buzz creado, podemos atisbar interesantes tendencias de futuro. Por una parte, Nintendo parece haber dado un giro más (como ya hizo en su momento con la Wii) a la hora de reinventar el universo del gaming. Con una particularidad en este caso: lo ha hecho con una solución completamente horizontal y ya implantada. La penetración de dispositivos móviles que permitan jugar a Pokémon Go es tal, así como lo simple y atractivo de la apuesta, que hace que las reglas hayan cambiado. Antes jugar era algo reactivo (jugábamos por entretenimiento o aburrimiento), ahora jugaremos porque la interacción con el espacio físico así nos lo demanda y porque el acceso es, simplemente, sencillo.

Además, Pokémon Go ha conseguido llevar más allá el principio de éxito de apps como Snapchat y potencia la idea de vivir la realidad a través del smartphone. De hecho, la propia app cuenta con una funcionalidad para capturar imágenes de Pokémon interactuando con el entorno o las personas. Es por ello que este juego podría suponer un primer paso (teórico y muy lejano) hacia el concepto de hiper-realidad que, por ejemplo, ya nos adelantó este corto.

El tiempo dirá el recorrido que tiene por delante. Lo cierto es que aunque ha habido casos previos, y podemos asegurar que los habrá posteriores, Pokémon Go merece ya un lugar en el libro de hitos como esa app que revolucionó, aunque fuese temporalmente, el concepto de transformación digital asociada al entretenimiento.

Alejandro Cerqueira @acerqueiras es Consultor en el área de Organizaciones y Personas en LLORENTE & CUENCA

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